Noviembre 28: San Jaime de Marca

Franciscano, nacido en una familia pobre llamada Gangala, en Monteprandone, Marca de Ancona, Italia, en 1391; murió en Nápoles, 28 de noviembre de 1476. Se lo representa generalmente sosteniendo un cáliz en su mano derecha, del cual está escapando una serpiente – en alusión a los esfuerzos de algunos herejes para envenenarlo, o menos probablemente, a la controversia respecto a la Preciosísima Sangre.

Comenzó sus estudios en Offida bajo la guía de su tío sacerdote, que poco después lo colocó en la escuela en Ascoli. En la Universidad de Perugia alcanzó el grado de Doctor en Leyes Civiles. Luego de una corta estancia en Florencia como tutor en una noble familia, y como juez de hechiceros, Jaime fue recibido en la Orden de los Frailes Menores, en la capilla de la Porciúncula, Asís, el 26 de julio de 1416. Habiendo finalizado su noviciado en la Ermita de Carceri, cerca de Asís, estudió Teología en Fiesole, cerca de Florencia, bajo San Bernardino de Siena. El 13 de junio de 1420 fue ordenado sacerdote, y comenzó pronto a predicar en Toscana, en las Marcas y Umbría; por medio siglo llevó adelante sus labores espirituales. Renombrado por los milagros que realizó y las numerosas conversiones que forjó. Desde 1427, Jaime predicó penitencias, combatió herejías y fue delegado en Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca, Bohemia, Polonia, Hungría y Bosnia. En este último destino, fue también comisario de los Frailes Menores. En tiempos del Concilio de Basilea promovió la unión de los Hussitas (1) moderados con la Iglesia, y con los Griegos en el Concilio de Ferrara – Florencia. Predicó varias cruzadas contra los Turcos, y a la muerte de San Juan de Capistrano, en 1456, Jaime fue enviado a Hungría como su sucesor. En Italia, luchó contra los Fraticelli constituidos en varios montes pietatis, y predicó en todas las grandes ciudades; en Milán le ofrecieron el obispado, el cual declinó. San Jaime pertenecía a la rama de los Observantes de los Frailes Menores, que rápidamente se desarrolló y generó mucha envidia. Todo lo que sufrió por ello está demostrado en una carta que le dirigió a San Juan de Capistrano, publicada por Nic. Dal – Gal, O.F.M., en “Archivum Franciscanum Historicum”, I (1908), 94 – 97.

Bajo Calixto III, en 1455 fue constituido árbitro en las discusiones de los temas entre Conventuales y Observantes. Su decisión fue publicada el 2 de Febrero de 1456, en una Bula papal, que no satisfizo a ninguna de las partes. Pocos años después, un Lunes de Pascua de 1462, San Jaime, predicando en Brescia, expresó la opinión de algunos teólogos, que la Preciosísima Sangre derramada durante la Pasión no estaba unida a la Divinidad de Cristo durante los 3 días de Su entierro. El dominico Jaime de Brescia, inquisidor, lo citó inmediatamente ante el tribunal. Jaime rehusó comparecer, y luego de algunos problemas, apeló a la Santa Sede. Esta cuestión fue discutida en Roma, en Navidad de 1462, (no en 1463, como sostienen algunos), ante Pio II y los cardenales, pero no se llegó a una decisión. Jaime pasó los últimos 3 años de su vida en Nápoles, y fue enterrado allí, en la iglesia franciscana de Santa María la Nueva, donde es posible ver aun su cuerpo. Beatificado por Urbano VIII en 1624, fue canonizado por Benedicto XIII en 1726. Nápoles lo venera como uno de sus santos patronos (fiesta, 28 de Noviembre). Los trabajos de San Jaime no han sido aun recopilados. Su biblioteca y sus escritos están preservados en parte en el Municipio de Monteprandone (ver Crivellucci, “I codici della libreria raccolta da S. Giacomo della Marca nel convento di S. Maria delle Grazie presso Monteprandone”, Leghorn, 1889). Escribió “Dialogus contra Fraticellos” impreso en Baluze. Mansi, “Miscellanea”, II, Lucca; 1761, 595 – 610 (cf. Ehrle en “Archiv für Litt. u. Kirchengeschichte”, IV, Freiburg im Br., 1888, 107-10). Sus numerosos sermones no están editados. Para consultar algunos de ellos, y para su tratado sobre los “Milagros del Nombre de Jesús” ver Candido Mariotti, O.F.M., “Nome di Gesù ed i Francescani”, Fano, 1909, 125-34. De sus notas, o “Itinerarium”, ver Luigi Tasso, O.F.M., en “Miscelánea Franciscana”, I (1886), 125 – 26: “Regula confitendi peccata” varias veces editada en Latin e Italiano, durante el siglo XV. “De Sanguine Christi effuse” y algunos otros tratados permanecen en manuscrito.